
PLACERES SOLITARIOS
El reloj sigue su curso impasible, ajeno a mi desesperación por no verte, por no poder tenerte... Ya es muy tarde y sé que hoy tampoco vendrás.
Y aquí estoy, esperando y entreteniendo mis ganas de tí mientras leo un libro que no consigue atraer mi atención.
Es un libro que nada tiene que ver con mis pensamientos actuales,
con la urgencia de mi cuerpo...
Pero aún así mis manos se van solas a los centros de placer...
Pero no... No las voy a dejar.
Haciendo un gran esfuerzo las controlo y me quedo quieta... muy quieta.
Tal vez así estas ganas incontrolables que siento desaparezcan por sí solas, pues ya estoy cansada de los placeres solitarios...
Lo único que deseo es tenerte aquí a mi lado y sentir tus manos deslizándose por mi cuerpo,
quiero sentir tus labios sobre los míos... Esconder mi cara en tu pecho mientras te regaño porque no quiero que beses mi cuello, y tú no paras... Sigues ahí porque sabes que es mi punto débil...
Y comienzas a decirme dulces palabras que me acompañen en mi carrera hacia el infinito, con tu voz profunda y ronca de deseo...
Y yo, sigo aquí, sola en mi cama, cubierta de sudor,
cuando lo único que deseo es oírte decir una vez más que cierre los ojos y me imagine que estoy sola... Sola en mitad del Universo...
Que no piense en nada y solamente sienta mi cuerpo...
Y aferrarme a tí mientras mi cuerpo tiembla por entero y te digo apenas en un susurro que sí...Que estoy allí... Pero contigo. Los dos solos...
Y cierro mis ojos para seguir sintiendo esas oleadas de placer que me provocas con tus manos y tus dedos, hasta que ya no puedo más y grito al tiempo que mi ser estalla en mil pedazos agarrándome a tus brazos con fuerza... mordiéndote... besándote...
Mientras mi cuerpo se convulsiona con cada oleada de placer hasta que ya no puede más y cae inerte, lánguido y risueño pero lleno de ternura hacia mi Lobo.
Ese Lobo malo que sabe tan bien cómo manejarlo y sacarle partido.
Pero no. Hoy como tantos otros días, no estás aquí para apagar mi fuego.
Ese fuego abrasador que me devora y me consume.
Hoy, como casi siempre, estoy sola.
Sola con mis manos y tus bellos recuerdos...