Mi querido amigo,
Hace más de una semana que volví de mis vacaciones y todavía no me he puesto en contacto con mi Lobo. Por un lado lo deseo, pero por otro, quisiera esperar para ver hasta dónde llega... saber si me echa de menos y cuánto tiempo aguantará sin saber nada de mí. Pero soy realista y sé que aunque piense en mí alguna que otra vez, no dirá ni hará nada para demostrarme que soy yo la que no sabe estar sin sus noticias.
Aunque después de lo que pasó el día antes de mi partida, no sé si atreverme, o dejar pasar más tiempo... Pues una vez más tuvimos una pelea en la que me despedí definitivamente de él después de leer el e-mail que me envió. En él me describía con pelos y señales, cómo había sido la última cita con su nueva "novia" alegando que eso sí era erótico, no las "memeces" que yo escribía en mis "Cartas..." y me instaba a que lo publicara siempre y cuando no cambiase ni una coma de su escrito, para que comparase y viese que era así como había que contar las cosas, sin tanta floritura ni adorno como yo utilizaba, que eso gustaba mucho más, y así de paso también aprendería cómo era una buena sesión de sexo.
Pues bien... como este blog trata de las cartas que le escribo a mi Lobo, no tengo reparos en publicarlo tal cual me lo envió, pues no sería ético transformarlo y decir que es mío. Espero que te guste y disfrutes leyéndolo, a mí particularmente no me termina, pues pienso que se nota mucho que lo ha escrito un hombre porque va directo al grano y en su relato no se entrevé ni una pizca de cariño, sino sexo puro y duro.

... Me recibió con un vestidito cortito, blanco, y con los muslos que tiene no veas cómo estaba la tía. La cosa no podía empezar mejor. Hablamos y hablamos... y al final nos besamos, le metí mano a las tetas y coño (llevaba un tanguita) y le propuse de tomar yo una ducha rápida (ya supuse que ella iba bien duchada) y subir a la habitación. Con una sonrisa asintió dándome un beso. Cuando salí de la ducha, ya en pelotas me dirigí a la habitación, ella ya estaba allí, de pie, en tanga y sujetador. La atraje hacia mí y nos besamos mientras le sacaba el sujetador. La tendí en la cama y empezamos a besarnos nuevamente, de lado los dos.
Al rato me puse encima de ella y empecé a lamerle la parte interior de los muslos y las ingles y a meterle la lengua entre el tanga y la piel hasta rozar el chocho. Y luego, despacito, muy despacito le quité el tanga, le restregué el capullo por el clítoris hasta que ella misma me agarró la polla y se la puso en la entrada del coño y con la otra mano en el culo me empujó para que empezara a follármela.
Estuvimos un rato follando hasta que la desmonté y de rodillas frente a ella empecé a comerle el maravilloso chocho, ella empezó a jadear y a suspirar, y a gemir... hasta que volví a metérsela y volvimos a follar. Al cabo de un rato me apartó y se puso a cuatro patas: DIOS MÍO, QUÉ ESPECTÁCULO, pues en esta posición, follando a estilo perro tenía toda la panorámica de su enorme, pero hermoso y bien parido culazo. Ver mi polla entrar y salir y ver esa obra de arte de la naturaleza que es su culo (digno de hacer una peli porno) me hizo el tío más feliz del planeta en ese momento.
Empecé a darle cachetes en él cada vez más fuertes hasta que sonaban como latigazos y le puse las nalgas rojas, y ella chillando como una perra y pidiéndome... más fuerte, más fuerte!!!
Cuando noté que me iba a correr, paré y la volví a estirar de espaldas en la cama y vuelta a comerle el coño: Le succionaba los labios, le chupaba ahora un labio, ahora el otro... los dos a la vez... le metía la lengua en el agujero, un dedo en el culo y otro en el coño, y mi lengua no paraba de lamer y succionar el clítoris superinflamado... Y así hasta que empezó a jadear muy deprisa, a lanzar exclamaciones, a remover el culo y las caderas como una anguila (trabajo me costaba seguir con la boca enganchada a su coño) y de súbito ¡empezó a rugir! Lo lees bien, a rugir como una leona.
Tres, cuatro, cinco, seis rugidos fuertes, roncos, y a contorsionarse todavía más con espasmos en el vientre, muslos y piernas y empecé a notar como se derramaba en mi boca, como su fluído dulzón-salado, viscoso, entraba en mi boca y me lo tragué todo paladeándolo y sintiéndome muy macho.
Su corrida duró mucho, no paraba de moverse, suspirar, chillar, siempre con espasmos... hasta que su respiración se acompasó poco a poco, se tranquilizó y se quedó quieta, como muerta, respirando como si estuviese dormida... Levanté la cabeza y la atraje nuevamente hacia mí y empecé a follármela suavemente, lentamente... con cuidado porque tenía el clítoris enormemente inflamado y sensibilizado, hasta que empecé a incrementar el ritmo de la follada hasta que me pidió que me corriera ya. Le pregunté si estaba cansada y me dijo que no, pero que le dolían las ingles y entonces, sonriendo como un vicioso le dije que esta vez me correría en su cara. Ella sonrió como una puta y sin decir palabra asintió sacándome la lengua.
Cuando iba a correrme, se la saqué me puse de rodillas sobre su cara, y con una mano en la polla y la otra en los cojones, empezó a meneármela hasta que me corrí. Como hacía un par de días que no me había hecho ninguna paja (me reservé para ese día, pues intuía lo que iba a pasar) ¡¡¡No veas la leche que saqué!!! Por la cara, cuello, pelo, hombros... Cuando me soltó la polla y me miró a la cara, me incliné sobre ella y besándola, le lamí toda la cara y me tragué toda la leche que había en ella compartiéndola en un largo beso. Además de decirle que me encanta la forma en que se corre, como una perra en celo.
Ella se reía y decía que de la forma que le comía el coño... qué otra cosa podía hacer!!!
Me abrazó, me besó... me dijo que follando soy normal pero que comiendo el coño soy un verdadero artista, se levantó y se fue a la ducha.
Y hasta aquí el relato de cómo fue exactamente la cosa.
Sin comentarios. Yo tengo mi propia teoría. Pero me gustaría saber la vuestra :)
Mil besitos mi querido amigo,
Julia,