
Esta mañana al levantarme, cuando entré en el lavabo y cogí la pastilla de jabón para asear mi cara y mis manos, tu recuerdo vino a mí con una intensidad abrumadora.
Mientras el agua caía fresca en mis manos y acariciaba con ellas el suave jabón para sacar su esencia, alcé mis ojos al espejo pero no vi mi cara reflejada en él. Era tu rostro sonriente el que veía...
Cuando iba pasando la pastilla de jabón por mi rostro, al tiempo que notaba su suavidad y cálido perfume, no era ésta la que tocaba mi piel... era tu esencia la que con mis ojos cerrados iba expandiendo por mis mejillas... labios... cuello... y pecho... Era tu líquido el que notaba... pues tantas y tantas veces te había lavado la parte de tu anatomía que más me gustaba y más feliz me hacía, que toda tu esencia se hallaba concentrada en esa pastilla de jabón.
Y ahora estabas de nuevo aquí, entre mis manos... para dejarme disfrutar una vez más de ti...
Pasaba mis dedos llenos de espuma por mis pechos desnudos... por mi cuello... notando "tu" suavidad... tu calidez... hasta llegar al contorno de mis labios donde dejé que éstos jugasen con la punta de mis dedos, tal y como hacía cuando tu estabas aquí y me mirabas con la respiración agitada esperando a que llegase el momento en que cambiara mis dedos por tu magnífico pene.
Pero yo seguía allí... jugando con la punta de mis dedos y sintiéndote... hasta que sin querer abrí mis labios para degustar tu esencia y un desagradable sabor a jabón me hizo abrir de golpe los ojos y volver bruscamente a la realidad.
Aixsss... mi Lobito... cuánto te echo de menos....
Tuya para siempre,