martes, 24 de agosto de 2010

Te sigo extrañando


Mi querido Lobo,
Te echo tanto de menos...
que por estar unos momentos contigo no me importaría besarla...
Ni tampoco comerme sus pechos...

Aunque reconozco que no podría llegar más abajo de su cuerpo hasta lamer su sexo. Pero si es tu deseo, dejaría que ella lamiese y besara mi cuerpo por entero, para aprender cómo se hace y después intentaría hacérselo también, delante de tí... para acto seguido, cuando te hubieses puesto a cien, esperarte desnuda y bien abierta... justo como a ti te gusta...
Sería tu humilde esclava y esperaría tus órdenes...
Callada... de espaldas a tí, para no ver tu ataque ni qué preparas y hacer así que el miedo active todavía más mi respiración y mi pulso ya acelerado de por sí, tan solo por saber que estás ahí contemplándome... maquinando qué harás con mi cuerpo...

Y me dejaré poseer salvajemente... Como a ti te gusta. Con urgencia y sin calentamiento previo porque sabes que mi cuerpo no lo necesita, que siempre está ardiendo cuando te acercas a mí...

Sí mi amo... Haz de mí lo que quieras y doblega mi cuerpo y mi espíritu porque te pertenecen por entero.
Ahógame de placer... Oblígame a comértela entera.
Enséñame cómo hacerlo... cómo darte un placer que te haga aullar de deseo y safisfacción como nadie nunca te lo hizo.
Mi amo... mi Lobo y maestro... arráncame la ropa a tiras y siénteme doblegada y entregada a tí por entero.

Y si lo deseas, hasta me dejaré amar por ti en estas aguas tan turbias a pesar del miedo que me da el pensar que pueda haber algún bicho.

Pero no te demores más y ven... ven corriendo y sálvame de los depredadores acuáticos y de mí misma...


Tuya por entero y sin reservas,

Julia, tu isla encantada...

sábado, 14 de agosto de 2010

¿Quién apagará mi fuego?





Mi querido Lobo,

Hoy, como tantas otras noches, me descubro sin querer, pensando en ti... en tus besos, tus suaves caricias... en la urgencia de tu miembro... Urgencia por querer estar en mi boca y mi interior, urgencia por sentir mis suaves manos sobre ella... pero sobre todo, por sentir mis labios y lengua a su alrededor.

Y aquí estoy... sentada frente al ordenador intentando distraer mis pensamientos leyendo las aventuras y desventuras de mis amigos internautas, pero esto ha sido peor si cabe, pues casi todos sus blogs son tan tórridos y sensuales, que lo único que conseguí es pensar más en ti y que mi pulso se acelerase como si acabara de recorrer los quinientos metros con obstáculos.

¿Y ahora qué? ¿quién apagará mi fuego si tu ya no estás aquí? Antes era mucho más facil, pues aunque me tuviese que consolar yo sola, lo hacía pensando en tí y en todo lo que te diría al verte y en cómo se te pondrían los dientes largos cuando te explicara cómo lo había hecho... Esto formaba parte de nuestro juego particular y a mi me encantaba hacerlo, pues sabía que te ponía cachondo imaginarme y que aunque te dijese que solo lo había hecho una vez, no me creerías, pues sabías perfectamente que necesitaba un par de orgasmos para sentirme mínimamente satisfecha y poder aguantar hasta que nos viésemos.

Pero ahora todo es diferente. Ya no encuentro tanto placer cuando toco mi cuerpo, pues solo pensar que ya no estarás ahí para apagar los restos de mi fuego, me entristece y hace que se me vayan las ganas y la líbido. Ahora mi querido Lobo lo único que deseo es soñar y recordar...

En mis recuerdos estás tu y tu miembro siempre erecto, y en mis sueños... bueno, en mis sueños idearé mil y una formas de ponerte los dientes largos de nuevo.

Buenas noches mi Lobito, voy a seguir soñando, que hoy tengo trabajo... (jeje)


Tuya en la distancia,
Tu isla encantada...

martes, 3 de agosto de 2010

Nena, tu eres inolvidable...


Mi querido Lobo,

Hace un par de semanas, cuando por fin pudimos hablar por teléfono me llevé una sorpresa muy agradable al escuchar tu voz. Y no solo por poder oírte de nuevo, sino porque al contrario de lo que yo pensaba, ésta aparecía apagada y triste y quiero pensar que estabas así por mi ausencia tan prolongada, o porque intuías que nuestra separación va para largo... Y creo que no me equivoqué porque en un momento de nuestra conversación, cuando te dije que no te olvidaras de mí, me contestaste ráudo que a mí no hay quien me olvide... Hice como que no te oí y seguimos hablando de tus inminentes vacaciones con una de tus amigas, pero antes de colgar te pedí que me dijeses algo bonito, algo que me hiciera feliz por un momento... y tú, sin pensártelo dos veces me dijiste: _Nena, tu eres inolvidable.

_¿De verdad? -te pregunté atónita ante la duda de que me pudieses olvidar o que me mintieras-
_Claro, -contestaste- no dudes de que quien te conozca nunca te podrá olvidar porque eres inolvidable.

Tal vez nunca sepas cuán feliz me hiceron esas cuatro palabras, palabras que desde entonces llevo grabadas a fuego en mi corazón y a las que me agarro febrilmente cuando me ataca el miedo a tu olvido, o cuando creo que mi tristeza ya no tiene límite y se desbordará en un mar de llanto.

Por una vez en la vida no nos peleamos, hablamos como dos personas normales sin atacarnos ni decirnos ningún improperio, y creo que esto todavía más agudizaba nuestra tristeza, pues a pesar de estar preparando las maletas para marcharte a una pequeña isla de ensueño, tu voz no sonaba nada feliz por más que yo me empeñé en hablarte como si estuviésemos como siempre, sin problemas para compartir unas horas de nuestra vida amándonos apasionadamente como felinos en celo.

Lástima que ya no pueda ser así... Pero no pierdo la esperanza de que algún día todo esto cambie, pues ahora sé que tú también sientes algo por mí por más que te hayas empeñado en ocultarlo.


Tuya siempre,





jueves, 15 de julio de 2010

El Destino eligió por mí






Mi querido Lobo,

Hay que ver cómo son las cosas y las vueltas que da la vida. Hace un mes yo no sabía qué hacer ni qué camino tomar y mira por donde, el destino se ocupó de hacer mi trabajo al no permitirme verte más.

Tal vez esto se deba a mis dudas, a no haber sabido elegir, a que lo deseaba todo... O quizás, simplemente a la terrible situación económica que está pasando este pais, pues mi pareja, como tantos miles más, está sin empleo y deprimiéndose cada día más. Y ahora yo he tenido que renunciar a ti, al menos durante una buena temporada, pues él está tan mal que no se me despega ni un momento y no tengo corazón para engañarle y dejarlo solo durante unas horas.

Pero mi indecisión la estoy pagando muy cara. El no poder verte ni disfrutar de tus caricias y besos, me están dejando una tristeza de alma que me ahoga por dentro.

Cuando hacemos el amor, son tus caricias las que quiero, tus besos los que deseo más que nada en este mundo. Me acuerdo tanto de ti, que ya no soy capaz de disfrutar como antes lo hacía, pues los dos os complementáis, sois tan distintos en el sexo, que mientras estaba con uno era lo más fácil del mundo olvidarme del otro y darme por completo al que tenía entre mis brazos.

Tú más que nadie sabes muy bien que cuando estoy contigo me entrego al máximo, que no hay nada ni nadie que se pueda mezclar entre ambos porque mi mente, alma y cuerpo son sólo para ti... para mi Lobito encantador y apasionado que sabe sacar lo mejor y lo peor que hay en mí. Y ahora... es todo tan distinto, que no sé cómo voy a poder seguir adelante con todo esto.

Mi mente me juega malas pasadas pensando que si esta situación dura mucho te olvidarás por completo de mí, pero mi alma me dice que no, que lo nuestro va mucho más allá de un simple revolcón y que también tu me echas de menos. Pero hay que ser realistas y comprender que como dice la canción "la distancia es el olvido", solo que yo, nunca te podré olvidar porque te llevo muy dentro de mí... mucho más de lo que estaba dispuesta a reconocer.


Con dolor y tristeza,
Tu isla encantada...